OIL & GAS
Producción de SAF: del reto tecnológico a la realidad industrial
AGOSTO 2026
Ana García Algaba
Senior Process Engineer |

La aviación conecta economías, territorios y cadenas logísticas globales, pero también representa uno de los sectores más difíciles de descarbonizar. En un contexto de creciente presión regulatoria y compromiso climático, el Sustainable Aviation Fuel (SAF) se ha consolidado como la principal vía para reducir las emisiones del transporte aéreo sin modificar la infraestructura aeroportuaria ni la flota existente.
Qué es el SAF y por qué es técnicamente relevante
El Sustainable Aviation Fuel (SAF) es un combustible sostenible diseñado para sustituir parcial o totalmente al queroseno convencional de origen fósil en aeronaves comerciales.
La principal ventaja del SAF es que puede incorporarse al sistema actual de aviación sin requerir cambios significativos en motores, aeronaves, infraestructuras aeroportuarias ni cadenas de suministro de combustible. Esta característica, conocida como drop-in compatibility, permite introducir reducciones de emisiones de forma progresiva aprovechando los activos ya existentes y evitando transformaciones disruptivas en uno de los sectores más complejos de descarbonizar.
Esta compatibilidad explica por qué el SAF es hoy la solución más realista para la descarbonización del transporte aéreo en el corto y medio plazo. Otras alternativas, como la electrificación directa o determinados conceptos de propulsión no convencional, pueden tener potencial en nichos concretos, pero no ofrecen aún una solución generalizable para la aviación comercial de media y larga distancia. El SAF, en cambio, puede introducirse de forma progresiva en la cadena actual de suministro de combustible, permitiendo una reducción inmediata de emisiones sin necesidad de sustituir activos críticos del sector.
Rutas de obtención: SAF biogénico y SAF sintético
Aunque habitualmente se habla del SAF como si se tratara de un único producto, en realidad engloba distintas rutas de producción con diferentes grados de madurez tecnológica, requerimientos industriales y potencial de crecimiento. De forma general, estas rutas pueden agruparse en dos grandes categorías: el SAF de origen biogénico y el SAF sintético o e-SAF. Ambas permiten producir combustibles compatibles con la aviación comercial, pero se apoyan en materias primas, cadenas de suministro y configuraciones de proceso muy diferentes.
SAF biogénico: la ruta más madura
El SAF biogénico se produce a partir de materias primas renovables de origen biológico, como aceites usados de cocina, grasas animales, residuos orgánicos o determinadas corrientes procedentes de la industria agroalimentaria. Estas materias primas se transforman mediante procesos de refino avanzado para obtener combustibles que cumplen los requisitos de calidad exigidos por el sector aeronáutico.
Actualmente, las rutas basadas en aceites y grasas, especialmente la tecnología HEFA (Hydroprocessed Esters and Fatty Acids), representan la principal fuente de producción comercial de SAF a nivel mundial. Una de sus principales ventajas es la posibilidad de aprovechar infraestructuras y conocimientos ya presentes en la industria del refino, facilitando una implantación relativamente rápida y reduciendo el riesgo tecnológico.
Sin embargo, el crecimiento de esta vía está condicionado por la disponibilidad sostenible de materias primas. A medida que aumenta la demanda de SAF, el acceso a feedstocks adecuados se convierte en uno de los factores clave para determinar la viabilidad y escalabilidad de nuevos proyectos.
e-SAF: el combustible de la economía del carbono circular
El SAF sintético, o e-SAF, se obtiene a partir de hidrógeno de bajo carbono y una fuente de carbono, habitualmente CO₂ capturado de procesos industriales o directamente de la atmósfera. A través de diferentes rutas de síntesis, estas moléculas se transforman en combustibles líquidos compatibles con los estándares de la aviación.
A diferencia del SAF biogénico, esta alternativa no depende de la disponibilidad de residuos o materias primas biológicas, sino del acceso a electricidad renovable, hidrógeno y fuentes de carbono. Por ello, muchos analistas consideran que el e-SAF será una pieza fundamental para cubrir la demanda de combustible sostenible a largo plazo.
Más allá del propio combustible, esta ruta introduce un cambio de paradigma en la transición energética. El carbono deja de contemplarse exclusivamente como una emisión que debe evitarse y pasa a convertirse en una materia prima industrial capaz de reincorporarse al ciclo productivo. Esta visión de economía circular del carbono, combinada con el despliegue de energías renovables y tecnologías de captura de CO₂, sitúa al e-SAF como una de las soluciones con mayor potencial para la descarbonización profunda de la aviación.
Dos caminos complementarios hacia un mismo objetivo
Lejos de competir entre sí, las distintas rutas SAF están llamadas a coexistir. Mientras que las tecnologías biogénicas están impulsando el desarrollo del mercado en la actualidad gracias a su mayor madurez, las rutas sintéticas ofrecen una vía de crecimiento a largo plazo con un potencial de escalado muy superior. El desafío para la industria consiste en combinar ambas soluciones de forma eficiente, aprovechando los recursos disponibles y desarrollando ecosistemas industriales capaces de suministrar combustible sostenible a la escala que requerirá el transporte aéreo en las próximas décadas.
De combustible alternativo a obligación regulatoria
Durante años, el desarrollo del SAF estuvo impulsado principalmente por iniciativas tecnológicas, objetivos voluntarios de sostenibilidad y proyectos piloto. Sin embargo, el mercado ha entrado en una nueva etapa. Hoy, el principal motor de crecimiento ya no es únicamente la innovación, sino la aparición de marcos regulatorios que establecen objetivos de descarbonización concretos y obligaciones de incorporación de combustibles sostenibles en el transporte aéreo.
En este contexto, el SAF ha dejado de ser una opción para convertirse en un elemento estratégico dentro de la planificación de aerolíneas, productores de combustible, operadores aeroportuarios e inversores. En Europa, iniciativas como ReFuelEU Aviation están acelerando esta transformación al establecer requisitos crecientes de utilización de combustibles sostenibles, creando señales de mercado claras para el desarrollo de nuevas capacidades de producción.
No obstante, el cumplimiento regulatorio va más allá de la simple producción de combustible. Para que el SAF pueda generar valor en el mercado, es necesario demostrar de forma transparente su origen, la sostenibilidad de las materias primas empleadas y la reducción efectiva de emisiones conseguida a lo largo de todo su ciclo de vida. Por ello, los sistemas de certificación, trazabilidad y cadena de custodia se han convertido en elementos fundamentales para el desarrollo del sector.
La capacidad de acreditar estos aspectos no solo es relevante desde el punto de vista regulatorio. También influye en la financiación de nuevos proyectos, en la confianza de los compradores y en la competitividad comercial del producto. En consecuencia, el éxito de un proyecto SAF depende tanto de la robustez de su solución tecnológica como de su capacidad para cumplir los requisitos de sostenibilidad y trazabilidad exigidos por un entorno regulatorio cada vez más exigente.
El verdadero desafío: escalar la producción
Desde el punto de vista industrial, el gran reto del SAF ya no es demostrar que puede producirse, sino desarrollar la capacidad suficiente para cubrir una demanda creciente. La producción actual sigue estando muy por debajo de los volúmenes que exigirán los objetivos de descarbonización del sector aéreo en las próximas décadas. Esto obliga a avanzar simultáneamente en varias direcciones: aumentar la capacidad industrial, optimizar rutas de producción, asegurar el acceso a materias primas o moléculas de entrada y desarrollar infraestructuras capaces de sostener ese crecimiento.
Este problema de escalado no puede abordarse como una cuestión aislada de proceso unitario. Un proyecto SAF requiere, según la ruta elegida, integrar hidrógeno, captura o acondicionamiento de CO₂, síntesis química, tratamiento de producto, utilidades, almacenamiento, trazabilidad, expedición y, en muchos casos, conexión con redes logísticas ya existentes. Por ello, la producción de SAF debe entenderse como un sistema industrial completo, donde el rendimiento global depende tanto de la eficiencia del proceso principal como de la calidad de su integración energética, operativa y logística.
Integración industrial: una de las claves para escalar el SAF
A medida que el mercado del SAF evoluciona, el desafío ya no consiste únicamente en desarrollar nuevas capacidades de producción, sino en hacerlo de forma eficiente, competitiva y escalable. En este contexto, la integración de unidades de producción de SAF dentro de complejos industriales existentes está adquiriendo una relevancia creciente.
Las refinerías y otros activos energéticos disponen de infraestructuras, utilidades, almacenamiento, conexiones logísticas y experiencia operativa que pueden aprovecharse para acelerar el despliegue de nuevas capacidades de producción. La integración de procesos permite, en muchos casos, reducir inversiones, optimizar consumos energéticos y aprovechar sinergias operativas que mejoran la viabilidad global del proyecto.
Este enfoque resulta especialmente relevante para rutas avanzadas de producción de SAF y e-SAF, donde la interacción entre hidrógeno, CO₂, energía, utilidades e infraestructuras logísticas tiene un impacto directo en la competitividad de la instalación. Por ello, una parte importante del crecimiento futuro del sector podría provenir no solo de proyectos completamente nuevos (greenfield), sino también de la transformación progresiva de activos industriales ya existentes.
Desde esta perspectiva, el desarrollo del SAF forma parte de una estrategia más amplia de transición industrial, en la que la reconversión y adaptación de infraestructuras energéticas puede desempeñar un papel tan relevante como la construcción de nuevas plantas. Este planteamiento permite combinar reducción de riesgo, aprovechamiento de activos y escalabilidad, tres factores clave para acelerar la descarbonización del transporte aéreo.
Cómo puede apoyar IDOM a sus clientes
El desarrollo de proyectos de SAF requiere una aproximación integral que combine conocimiento de proceso, capacidad de integración industrial y comprensión del entorno regulatorio. En este contexto, IDOM acompaña a sus clientes a lo largo de todo el ciclo de desarrollo del proyecto, combinando conocimiento de proceso, experiencia en integración industrial y capacidades de ingeniería multidisciplinar. Nuestro objetivo es ayudar a transformar oportunidades tecnológicas en proyectos viables, competitivos y preparados para su ejecución.
Durante las fases iniciales, apoyamos la evaluación de alternativas tecnológicas, la definición de estrategias de desarrollo y el análisis de la viabilidad técnica, económica y ambiental de cada opción. Este enfoque permite comparar diferentes configuraciones de producción, identificar condicionantes clave y reducir la incertidumbre antes de acometer inversiones relevantes.
A medida que el proyecto avanza, la ingeniería temprana permite optimizar la integración entre las distintas unidades de proceso y su interacción con utilidades, almacenamiento, logística e infraestructuras existentes. Este aspecto resulta especialmente importante en proyectos SAF y e-SAF, donde la competitividad del activo depende en gran medida de la integración eficiente de sistemas energéticos, hidrógeno, CO₂ y cadenas de suministro.
La experiencia de IDOM abarca tanto nuevas instalaciones como proyectos de integración en activos industriales existentes, incluyendo:
- Estudios de viabilidad y selección tecnológica para proyectos de SAF y e-SAF
- Ingeniería conceptual y fases tempranas (FEL) para nuevas plantas de combustibles sostenibles.
- Integración de unidades de producción de SAF y HVO en refinerías y complejos energéticos existentes.
- Proyectos vinculados a producción de H₂ e integración energética asociada
- Experiencia en captura, acondicionamiento y utilización de CO₂
- Optimización energética e integración de procesos en entornos industriales complejos.
Gracias a esta combinación de capacidades, IDOM puede abordar los proyectos SAF desde una visión global, conectando estrategia, tecnología e ingeniería para acelerar la transición hacia combustibles sostenibles para la aviación.