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Sistemas OPS: Solución para la descarbonización portuaria

Carlos Martín Alcalde
Gerente, Puertos y Transporte Marítimo | Linkedin

El suministro eléctrico para barcos desde tierra, conocido como Onshore Power Supply (OPS) o como «Cold Ironing», es una solución que permite a los buques atracados conectarse a la red eléctrica del puerto y apagar sus generadores diésel auxiliares. De este modo, el barco recibe la energía necesaria para sus operaciones directamente desde tierra, idealmente a partir de fuentes renovables. Esta tecnología elimina las emisiones contaminantes y de gases de efecto invernadero durante la estancia en puerto, además de reducir el ruido y las vibraciones, mejorando la calidad del aire en las zonas portuarias y urbanas cercanas.

El Onshore Power Supply (OPS) o Cold Ironing es una de las soluciones más efectivas y maduras para avanzar en la transición energética de nuestros puertos.

Impulsores estratégicos para la descarbonización de los puertos

El camino hacia la neutralidad en carbono en los puertos requiere de una visión holística que integre electrificación, optimización digital y una transición hacia combustibles de carbono cero o casi cero:

  • Electrificación de muelles que permite apagar los motores auxiliares de los buques que están atracados, reduciendo las emisiones durante su estancia.
  • Equipamiento portuario cero emisiones: electrificar o considerar soluciones neutrales en carbono vía el uso del hidrógeno para flota interna de la terminal, tráileres de patio y todo tipo de grúas.
  • Flota portuaria y buques habituales de corto alcance: considerar la electrificación de barcos de soporte e hibridar la composición de flota para remolcadores, lanchas de amarre y de prácticos, barcazas de MARPOL y de bunkering y embarcaciones de suministros.
  • Optimización operativa digital: implementación de herramientas digitales, como la optimización de las escalas portuarias, para minimizar los tiempos de espera y el consumo de combustible asociado.
  • Energías renovables y sistemas de almacenamiento eléctrico: integración de fuentes de energías renovables en los ecosistemas portuarios e instalación de baterías de almacenamiento eléctrico para cubrir la demanda y estabilizar la red.
  • Combustibles alternativos y corredores verdes marítimos: introducción de metanol y amoníaco respaldados por corredores verdes que garanticen la logística y un suministro seguro.

Los sistemas OPS se han consolidado como una de las principales medidas ya disponibles para avanzar hacia los objetivos de descarbonización en el sector marítimo.

Sector marítimo transformado por nuevas regulaciones, presión económica y exigencias ambientales

En Europa, el avance hacia la descarbonización del transporte marítimo ha hecho que los sistemas OPS pasen de ser una recomendación para convertirse en una obligación normativa para determinados buques. El Reglamento FuelEU Maritime, plenamente aplicado desde el 1 de enero de 2025, junto con el Reglamento AFIR (Alternative Fuels Infrastructure Regulation), que obliga a los principales puertos de la UE a tener infraestructura OPS operativa para 2030, exige que los buques portacontenedores y de pasajeros de más de 5.000 GT utilicen conexiones OPS para cubrir toda su demanda eléctrica mientras estén en puerto. Este requisito entrará en vigor en 2030 para los puertos principales y se ampliará a todos los otros puertos de la UE para 2035, lo que obliga tanto a armadores como a autoridades portuarias a adaptar barcos e instalaciones para asegurar compatibilidad y disponibilidad operativa.

La obligación no aplica por igual a todos los buques: los portacontenedores deberán conectarse en aquellos puertos donde superen las 100 escalas anuales; los Ro‑Ro y Ro‑Pax, a partir de 40 escalas; y los cruceros, desde 25 escalas al año, dada su elevada demanda energética y su impacto en la calidad del aire en zonas urbanas. Análisis recientes subrayan que los cruceros son uno de los segmentos con mayor impacto en emisiones durante su estancia en puerto, lo que ha llevado a varias organizaciones, incluida la CLIA, a presionar para acelerar más la implantación de OPS.

Este marco regulatorio europeo se alinea con la evolución que se está discutiendo a nivel global en la OMI, donde se prepara un marco net‑zero que podría integrar obligaciones similares para las escalas portuarias internacionales. La combinación de presión regulatoria, expectativas internacionales y demanda social convierte al OPS en un elemento central de la transición energética de los puertos.

Desafíos para la implantación de sistemas OPS

La implantación de sistemas OPS afronta retos técnicos significativos, especialmente relacionados con la disponibilidad de potencia eléctrica en los puertos. Un ferry puede requerir alrededor de 3 MVA, mientras que un crucero grande puede llegar a necesitar 16–20 MVA por atraque, una cifra comparable a la demanda de un parque eólico de tamaño medio si el puerto atiende varios buques simultáneamente. Esto obliga a reforzar subestaciones, líneas de media tensión y capacidad de la red exterior. Además, integrar el sistema de gestión de cables en terminales en operación no es trivial: estos equipos ocupan espacio en muelle, interfieren con grúas o pasarelas y requieren coordinación para no ralentizar las operaciones de carga y descarga. Pese a ello, la experiencia de algunos puertos europeos y estadounidenses demuestra que el sistema puede funcionar de manera fiable y con altos impactos positivos en reducción de emisiones.

En el plano económico, uno de los mayores desafíos es la viabilidad financiera de estas infraestructuras. Los costes de inversión pueden llegar a ser muy elevados y varían enormemente según el tipo de terminal, la potencia requerida y la complejidad de la conexión, lo que hace indispensable el acceso a mecanismos de financiación y subvenciones públicas, como los fondos Connecting Europe Facility (CEF) de la Unión Europea, fundamentales para mitigar el alto CAPEX inicial y acelerar el retorno de la inversión.  A ello se suman unos costes operativos asociados al consumo eléctrico, a tarifas reguladas, a impuestos energéticos y a tasas de capacidad que pueden afectar a la viabilidad económica.

Otro reto clave es la gobernanza del sistema y la definición del modelo operativo, ya que confluyen varios actores: autoridad portuaria, operador de terminal, suministrador eléctrico, distribuidora y navieras. La elección del modelo depende del nivel de inversión necesario y del acceso a financiación, del grado de control público sobre tarifas y estándares ambientales, del perfil de la demanda prevista y de los objetivos de sostenibilidad del puerto.

A pesar de estas complejidades, la realidad es que el mercado evoluciona rápidamente: hay cada vez más proveedores tecnológicos con soluciones consolidadas y un creciente interés inversor, impulsado también por el compromiso de sectores como el crucerístico, que ya trabaja activamente para ampliar la conectividad OPS en su flota y en los puertos donde opera.

La transición al OPS es un rompecabezas técnico y financiero, pero el reloj regulatorio ya está en marcha. ¿Está su terminal o puerto preparada para el horizonte 2030? Hablemos sobre cómo acelerar esta transición.