Así usamos IA para predecir el comportamiento de las fachadas
La fachada no es solo una cuestión formal. Es el primer sistema que define cómo se comporta un edificio: cómo entra la luz, cómo se gestiona la radiación solar o cómo se percibe el confort en el interior.
En ese punto, cada decisión cuenta. Y cada vez se toman antes.
Del 19 al 22 de mayo, Julia Gómez Goenaga participó en Future of Construction 2026, celebrado en la ETH Zürich, donde presentó una investigación centrada precisamente en ese momento inicial del diseño.
El trabajo, desarrollado junto a la Universidad de Navarra y la Universidad de Florida, explora el uso de inteligencia artificial para predecir el comportamiento ambiental de las fachadas en tiempo real.
Mediante redes neuronales, el sistema permite alcanzar un 93% de precisión y multiplicar la velocidad de análisis respecto a los métodos tradicionales. Esto hace posible incorporar desde el inicio variables como la radiación solar o la luz natural, mejorando la toma de decisiones desde las primeras fases.
Las redes neuronales de IA aprenden a partir de ejemplos. Analizando grandes cantidades de datos, identifican patrones para realizar predicciones precisas sobre el comportamiento de la fachada para mejorar su diseño
Además reducen significativamente el tiempo de simulación mantenido un elevado nivel de precisión. En el diseño tradicional el margen de error es entre el 5 % y el 10 % y en este caso, ha sido del 7 %, lo que sitúa los resultados dentro de los estándares de precisión habituales y demuestra que la reducción del tiempo de cálculo no ha supuesto una pérdida significativa de fiabilidad.
En su conjunto, el objetivo era conseguir reducir el tiempo que hoy se emplea en la simulación, puesto que eso hace que el proceso de análisis de las fachadas sea muy lento y poco integrado con el diseño
El impacto es claro: fachadas que responden mejor a su entorno y edificios que funcionan mejor desde dentro.
Esta línea de investigación, enmarcada en un doctorado industrial con participación de IDOM, refuerza la integración de la innovación en los procesos de diseño, con un objetivo concreto: mejorar el rendimiento de los edificios desde su concepción.